
quemante, abrasador, impetuoso, irresistible, poderoso, subyugante...
Como hombres, poseemos esas cualidades, no importa la clase social, la estatura, el color, la posición económica, el grado de estudios académicos, el trabajo que desempeñemos. Somos fogosos por naturaleza, y por eso nos encendemos fácilmente.
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