
Me sumerjo poco a poco en la profundidad de mis cavilaciones. Mi pensamiento se dirige a ese calzón blanquito que le vi a la chava en la combi cuando ella iba al trabajo y yo a hacer algunas compras al centro. No podía quitar mi vista de ahí, de ese túnel oscurito que formaba su falda, me atraía tanto, que por instantes miraba hacia otro lado para disimular un poco, pero enseguida volvía a ese punto esperando encontrar más luz que me dejara ver más de ese bultito rico y palpitante.
La verdad es que hoy ando en ayunas, anoche mi esposa se durmió cansada y solo me puso las piernas encima, pero no quiso nada más, a pesar que con la punta de mi verga le rocé por varias veces la entrada de su vagina.
-Ahora estoy cansada, déjame dormir, por favor. Mañana haremos lo que quieras.
-Aprovechemos ahora... además, con la lluvía que cae, a mi se me antoja más y no niegues que a ti también.
-Solo que hoy estoy rendida, casi son las doce de la noche.... mejor duérmete tú también. Mañana prometo darte una deliciosa noche.
Así que yo también me dormí, pero no esperando a la siguiente noche, sino pensando en el mañanero, ya ven como se levanta el garrote bien duro por la mañana, listo para penetrar, ser mamado o recibir una rica manuela. Hoy que desperté, mi esposa ya estaba planchando la ropa que no pudo planchar anoche por su cansancio. Uta madre... ni sentí como pasó la noche, lo único cierto es que me desperté con mi verga parada. Me la agarré fuerte y me la apreté y torcí para sentir lo caliente que está.
Por eso, al ver ese lindo panorama que tengo frente a mí con esta hermosa empleada de Fábricas de Francia, no puedo dejar de ver y sentir al mismo tiempo, un ligero cosquilleo en medio de las piernas, y sentir cómo mi pene se levanta, pulsación tras pulsación, se va alargando y poniéndose duro...
La verdad es que hoy ando en ayunas, anoche mi esposa se durmió cansada y solo me puso las piernas encima, pero no quiso nada más, a pesar que con la punta de mi verga le rocé por varias veces la entrada de su vagina.
-Ahora estoy cansada, déjame dormir, por favor. Mañana haremos lo que quieras.
-Aprovechemos ahora... además, con la lluvía que cae, a mi se me antoja más y no niegues que a ti también.
-Solo que hoy estoy rendida, casi son las doce de la noche.... mejor duérmete tú también. Mañana prometo darte una deliciosa noche.
Así que yo también me dormí, pero no esperando a la siguiente noche, sino pensando en el mañanero, ya ven como se levanta el garrote bien duro por la mañana, listo para penetrar, ser mamado o recibir una rica manuela. Hoy que desperté, mi esposa ya estaba planchando la ropa que no pudo planchar anoche por su cansancio. Uta madre... ni sentí como pasó la noche, lo único cierto es que me desperté con mi verga parada. Me la agarré fuerte y me la apreté y torcí para sentir lo caliente que está.
Por eso, al ver ese lindo panorama que tengo frente a mí con esta hermosa empleada de Fábricas de Francia, no puedo dejar de ver y sentir al mismo tiempo, un ligero cosquilleo en medio de las piernas, y sentir cómo mi pene se levanta, pulsación tras pulsación, se va alargando y poniéndose duro...
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