
Mostrar los atributos que Dios nos ha dado en muchas ocasiones es placentero a los ojos de los demás, supongo que en tu experiencia personal al practicar tu deporte favorito has llegado a admirar a algún compañero o compañera de equipo o algún desconocido por tener sus cosotas bien puestas, con ganas hasta de tocarlas para sentir que tan reales son... y quizá eso te pone cachondo por el resto del día.
No hay comentarios:
Publicar un comentario